El 8 de octubre de 2.008, una explosión de gas y un incendio posterior, en circunstancias aún no bien explicadas de los números 41, 43 y 45 de la Calle Tetuán, provoca el desalojo de las 29 familias que habitan en él.
Las circunstancias del suceso me hizo implicarme a mi y a todo el grupo municipal regionalista en una situación dramática para las familias afectadas, y para ello, propusimos una bateria de medidas para hacer más facil el regreso a sus viviendas, aportando nuestro pequeño granito de arena para los vecinos. Poco o nada obtuvimos del equipo de gobierno municipal. Solo recurrir «a la normativa vigente», que ellos mismos imponen con su mayoria absoluta. Y «cero» voluntad política.
En el camino, muchas protestas vecinales para recibir algo tan sencillo como la licencia de obras para rehabilitar el edificio, que el equipo de gobierno denegó, alegando estar el edificio fuera de ordenación.
La mayoria de los vecinos propuso una modificación puntual del PGOU para adecuar esa situación. Tampoco quiso el equipo de gobierno. Sin embargo, otros edificios más emblemáticos seguro que tendrán su modificación puntual del PGOU, si ello fuera necesario.
Muchas personas mayores y legítimos habitantes de esas viviendas han ido falleciendo en estos 41 meses. Los que sobreviven, han luchado hasta la extenuación por poder tener la oportunidad de regresar a sus casas. Se han encontrado de frente con la ruina del edificio decretada por el Alcalde de Santander. Sin solución ni oportunidad para la enmienda.
Y hoy me dicen al oido, que la ejecución de la ruina y el derribo del edificio es más que inminente. Un cúmulo de hechos que imposibilitaron que unos vecinos, que se vieron desalojados de sus viviendas hace tres años y medio, hayan podido volver a sus hogares. Sin una explicación a todo lo que ha pasado, ni porque desde el primer dia se deja deteriorar el edificio mucho más de lo que el incendio produjo, ni se tomaron medidas rápidas y directas destinadas a proporcionar cobertura técnica y jurídica a la rehabilitación de los números 41, 43 y 45 de la calle Tetuán al día siguiente del incendio.
Para esto deberíamos estar los servidores públicos, para ayudar a la gente, y evidentemente, en la calle Tetuán, eso no fue así. Eso no puede pasar más. Nunca más.
