A falta de 24 horas para el lanzamiento del cohete que inicia las fiestas de Santander y su Semana Grande deseo, un año más, que las fiestas sean fiestas de verdad: fiestas para todos, para los mas pequeños, para los jovenes, para los menos jóvenes.
Y que sean fiestas de Santander. Es decir, que se celebren las cosas que siempre se celebraron en Santander. No las fiestas de otros lugares, que me merecen todo el respeto, y que simplemente como si fuera trasplantar un árbol de un jardín a otro, se implanten a Santander. Los rebujitos, faralaes, toros, y musica flamenca en las casetas, quizás estén muy bien en Sevilla o Málaga. Pero en Santander siempre hubo cuadrillas de ronda de vinos de solera o barrica, musica de habaneras o montañesas, trajes marineros o de romería, desfiles de gigantillas o batallas de flores.
Se que no pido mucho. Pero aun asi, no se me concederá. Tendremos un paisaje urbano en fiestas que será artificial y trasplantado de otras latitudes culturales, pero aun así y con todo habrá un esfuerzo colectivo por pasarlo bien. Y eso seguro que los santanderinos lo haremos bien. Incluido yo. ¡Felices Fiestas de Santiago!