La prueba del algodón no engaña

Una de las características de la última legislatura (2007-2011) en el Ayuntamiento de Santander fue la gran demagogia utilizada por el alcalde de la Serna contra el Gobierno de Cantabria en relación con los impuestos y tasas regionales que según él, gravaban a los santanderinos.

Los hechos son los hechos y no opiniones, y no engañan: Incluyo sólo tres perlas, correspondientes a extractos de Actas de tres plenos municipales en lo que el Partido Popular y el Alcalde utilizaron los siguientes argumentos:

En el pleno municipal de 30 de octubre de 2.008, y así consta en el Acta, Iñigo de la Serna decía textualmente “El Sr. Alcalde considera que el mecanismo correspondiente para la defensa de los santanderinos es en este Pleno, porque si no pueden aprobar la petición al Gobierno de Cantabria para que no incremente las tasas por encima del IPC, no sabe cuál es su función. Considera que los motivos por los que el Partido Socialista y el Partido Regionalista subieron un 20 % las basuras sin avisar a los Ayuntamientos y cuando ya habían aprobado las Ordenanzas Fiscales, se debe, en primer lugar, porque de esa manera no se podía incorporar a las Ordenanzas; en segundo lugar, porque eran perfectamente conscientes de que quien pasaría el recibo al vecino con el incremento iba a ser el Ayuntamiento, ya que en caso contrario no lo harían, escudando al Gobierno de Cantabria de una política fiscal que está totalmente fuera de lugar“.

En resumen, a juicio del Alcalde de Santander, el Gobierno de Cantabria “pisoteó” la autonomía local al subir las tasas de manera unilateral, y afirma que subir el 20% las mismas es una política fiscal “fuera de lugar”. Justamente lo que el Gobierno de Ignacio Diego acaba de hacer: subir las tasas unilateralmente, y no sólo el 20%, sino el 30%. Debe ser que el 30% para el Alcalde es estar en su lugar, y el 20%, no.

En el pleno municipal de fecha 27 de noviembre de 2.008, Iñigo de la Serna decía: “En consecuencia, los representantes de los vecinos de Santander, que les han elegido para defender los intereses de Santander, deben votar hoy en este Pleno si están de acuerdo con que suba el 20 % la basura o si, por el contrario, se pide que se adapte al IPC; el debate es sencillo y, posteriormente, se levantarán las manos para decir si se está a favor o en contra de que se suba la tasa de tratamiento de residuos, y para pedir al Gobierno de Cantabria que rectifique, en estos momentos de crisis económica, en que las familias y las empresas, los comercios, etc., están pasando una difícil situación, y no suba el 20 %, que supone un 116 % desde hace cinco años y un 40 % desde hace dos años.”

Aqui ya apuntaba que los concejales de Santander, Alcalde incluido, deben defender estrictamente los intereses de Santander y sus vecinos. Que es exactamente lo contrario que lo que ha hecho el pasado 16 de febrero y el acuerdo unilateral del Gobierno de Cantabria de elevar las tasas el 30%. Un buen ejemplo de coherencia política.

En el pleno municipal de 29 de octubre de 2.010, Iñigo de la Serna decía, y refleja el Acta de la sesión: “Considera que la propuesta que se somete a votación es muy sencilla, ya que se trata de si están de acuerdo o no con que el Gobierno de Cantabria suba a los santanderinos los impuestos en las cantidades que han planteado en el Presupuesto Regional; que si defienden al Gobierno en una actitud que, a juicio del Grupo Popular, es discriminatoria e injusta hacia a los ciudadanos de Santander; o que si defienden a los santanderinos, que son quienes les han votado. Por eso espera que se sumen al voto del Grupo Popular que propone lo mismo que el punto del orden del día sobre las tasas: que no es el momento para que las familias tengan que sufrir un incremento desmesurado de impuestos; por lo que por coherencia en el planteamiento político, ya que han votado a favor de las tasas, tienen la obligación de votar en el mismo sentido para que el Gobierno de Cantabria no suba las tasas a los santanderinos en las cantidades que se han acordado.”

Este argumento retrata perfectamente la demagogia del Alcalde de Santander y del Partido Popular con este silogismo: Si se defiende a los santanderinos que nos han votado hay que estar en contra de tasas que desde el Gobierno de Cantabria suben en gran porcentaje y que perjudican a las familias santanderinas. Que es exactamente y de manera brutal lo que acaba de hacer el Presidente sr. Diego del Partido Popular.

Hay veces que el paso del tiempo pone en su sitio las políticas de demagogía y de mero acoso y derribo a otras instituciones, que es lo que el sr. de la Serna ha estado haciendo durante cuatro años desde el Ayuntamiento de Santander contra el Gobierno presidido por el Sr. Revilla.

Y la prueba del algodón sobre los argumentos utilizados en la pasada legislatura, permiten  diferenciar lo que es defensa de Santander y sus ciudadanos, de lo que es el uso partidista de una institución (Ayuntamiento), como ariete contra otra (Gobierno de Cantabria).

Lo aprobado en el consejo de gobierno del 16 de febrero de 2012 será recordado como uno de los mayores retrocesos del estado de bienestar social de la historia de Cantabria.

Pero también y no menos importante el día será recordado como el día que el sr. de la Serna quedó en evidencia, en su uso de la demagogía y el partidismo.

Ni el mismo esperaría cuando dijo aquello, que en mayo de 2.011 el Partido Popular gobernaría en Cantabria ni que tomaría medidas tan impopulares como el “sartenazo” que el Gobierno de Cantabria ha metido con la subida de un 30% en las tasas de saneamiento y de recogida de residuos, el pasado 16 de febrero.

Pero, lejos de rectificar, el Alcalde de Santander “ha mostrado todo su apoyo y respaldo al presidente de Cantabria, Ignacio Diego, que, a su juicio, realizó un enorme ejercicio de responsabilidad como gobernante, motivado por su compromiso con Cantabria y con todos los cántabros”. Como si las subidas del anterior Gobierno fueran un mero capricho, y las de ahora son de responsabilidad política.

Está claro que en su caso, ante todo, la disciplina de partido, por encima de la defensa de los santanderinos y sus bolsillos.

A estas alturas, a poca gente coge de nuevas los engaños masivos que el Alcalde de Santander lleva haciendo años a los santanderinos con la venta de humo y de proyectos que nunca se consiguen. Pero el hecho de que tanto en el Gobierno de Cantabria como en el Ayuntamiento de Santander gobierne el mismo partido, el Partido Popular, desenmascara su labor política y le sitúa en una posición incomoda por entrar en contradicción lo que le impone su partido con sus propias palabras del pasado. Eso nos pone en una nueva visión de las políticas del Partido Popular en la Casona, que conforme avance la presente legislatura van a ir repitiéndose cada vez más.

Es “la prueba del algodón”, que ya ha llegado. Y el algodón no engaña.

Juegos de palabras: “La Reforma Laboral”

El 10 de febrero el Consejo de Ministros aprobó por Decreto-Ley la que según denomina “Reforma Laboral”, con el fin declarado de crear empleo e incentivar la contratación.

La situación de crisis económica que ha elevado la cifra de desempleo por encima de los 5 millones de personas en el conjunto del Estado, ha servido al Gobierno del Partido Popular como puesta en escena de un escenario dantesco y apocalíptico donde la única medida posible a adoptar era la que denominan “Reforma Laboral”.

Las medidas que han sido dadas a conocer suponen en resumidas cuentas una clara desrregulación de las relaciones laborales y una mayor flexibilización de la contratación y despido de trabajadores.

Medidas que desde hace años vienen produciéndose en el marco de las relaciones laborales, pero que en ningún aspecto parece que puedan cumplir el objetivo para el que se han promulgado: la creación de empleo.

El proceso de destrucción de empleo tiene otras causas y orígenes bien distintos a la regulación de los contratos laborales, y a procesos de flexibilización en el despido. Al menos, desde algunos miembros del Gobierno ya han cambiado públicamente el objetivo último de la “Reforma Laboral”. El ministro de hacienda, Sr. Montoro, ha cambiado el paso reconociendo que “la “Reforma Laboral no creará empleo, pero permitirá cortar la sangría de destrucción de empleo”. Es decir, por reconocimiento de parte, esta “Reforma” no creará empleo.

Por lo tanto, el engaño masivo al que nos ha sometido el Gobierno lanzando lemas del tipo “Reforma Laboral”= “Creación de empleo”, no ha sido mas que un “slogan” publicitario ante un marco caracterizado por un desempleo galopante y unas medidas desde el Gobierno que pretenden de manera encubierta recortar derechos, desrregular el mercado laboral, precarizar el empleo y flexibilizar aún más si cabe el despido laboral.

Si lo hubieran explicado con las palabras que realmente explican lo que se nos viene encima: “recortar”, “desrregular”, “flexibilizar”, “precarizar”, desde un principio, nos hubiéramos entendido todos mejor, pero seguro que la reacción popular hubiera sido mucho mas desfavorable desde el minuto uno.

En cualquier caso, a medida que las normas se vayan desgranando, todo el panorama se verá más claro. A pesar de ello sería de agradecer que no sigan jugando con las palabras en una situación económica como la actual.

No hay nada como llamar al pan pan y al vino, vino. Aunque el Gobierno se dedique a hacer “juegos de palabras”.